
Las posadas navideñas no solo son eventos religiosos, sino también festividades llenas de color, música, alegría y sabor. La piñata, con su simbolismo profundo, y la canción que la acompaña, elevan la experiencia a un nivel simbólico, mientras que el Champurrado proporciona el toque final a esta celebración única.
Estas celebraciones, que comienzan el 16 de diciembre y culminan el 24, recrean el peregrinaje de María y José en busca de refugio antes del nacimiento de Jesús, entonando villancicos tradicionales que narran la historia de Navidad y que permite fortalecer los lazos de las familias y las comunidades.
En esta celebración, se destaca la piñata que tiene forma de estrella con siete picos y los participantes intentan romperla con un palo mientras los demás cantan una canción especial.
¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino,
porque si lo pierdes, pierdes el camino!
Y junto a esta alegría y para contrarrestar el frío de diciembre, nada mejor que un reconfortante Champurrado. Este cremoso y delicioso chocolate caliente con un agradable aroma y sabor de vainilla y canela, se ha convertido en el compañero inseparable de las posadas. Compartir una taza humeante de champurrado es una forma de recordarnos la importancia de las festividades, nuestras tradiciones y la unión familiar.